Huesos rotos en la tierra,
barro seco que el viento desmorona
y regresa al olvido.
Un músculo que se tensa,
una gota de sudor que resbala
y remoja la ajada tierra.
Tierra saturada de muerte.
Tierra saturada de llantos jamás escuchados.
Tierra saturada de nutrientes que nunca nada aprovechara.
Un hombre que ya nadie recuerda,
me atisba y me alcanza,
me roza. No sé,
qué
hacer.
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